viernes, 1 de diciembre de 2006

Ex juez Guzmán pide no responsabilizar a mapuches por quema de libros

La Nacion, Viernes 1 de diciembre de 2006
Ex juez Guzmán pide no responsabilizar a mapuches por quema de libros

El ex juez Juan Guzmán pidió no atribuir la quema de libros en la Universidad de Chile a los mapuches, ya que sería un “error” y una “anticipación”.

“Atribuir la eventual responsabilidad de la quema de libros a los mapuches y sin pruebas pertinentes es un error, una anticipación. No se puede atribuir directamente a ellos algo que no se sabe. Creo que son infiltrados, son los bandidos y los infiltrados de siempre”.

El martes en la noche cerca de 40 enmascarados encendieron fogatas en la calle Ignacio Carrera Pinto. Al fuego caían los libros sacados desde la Facultad de Filosofía y Humanidades para enfrentarse violentamente con efectivos de Carabineros en protesta por la libertad de los presos mapuches.

Guzmán, quien es un férreo defensor de la causa indígena, agregó: “¿Quién sabe si ese grupo es pagado por alguna celulosa o por alguna otra empresa multinacional que dirige la economía, la minería y las forestales. Tienen mucha plata y no siempre son muy limpias sus gestiones. ¿Quién sabe si no son ellos los que estén pagando o contribuyendo para que se produzcan estos desprestigios que tienden a que la opinión pública esté en contra del pueblo indígena”.

Respecto de la eventual participación de alumnos de la propia Universidad de Chile, sostuvo que “me cuesta creer que uno vaya a quemar o destruir lo propio, que estudiantes de una universidad vayan a cometer un acto de vandalismo de esta naturaleza. Pienso que se trata de personas externas”.

Sin embargo, el decano de la Facultad de Derecho de la Universidad Central, aseguró que de comprobarse legalmente la actuación de estudiantes de la Casa de Bello, debieran ser expulsados de la institución por cometer actos vandálicos. “La Ley Penal establece que se trata de delitos calificados y mientras se investiga y determina si hay algún grado de participación culpable por parte de algún alumno, debiera ser juzgado y mientras no se sepa si es culpable o inocente suspenderlo de clases”.

Y fue enfático al manifestar que “en el caso de que se compruebe la participación de un alumno y se le condene jurisdiccionalmente, tiene que ser expulsado. No merece estar en esa casa de estudios”.

De Victoria Muñoz, bibliotecaria Facultad

Muy bueno lo que están expresando los alumnos y otros en la página, ojalá que dentro de todo lo terrible que ha sido, salga algo positivo y los alumnos asuman un estilo distinto en su forma de organizarse y no dejen los espacios de opinión y acción sólo a los de siempre.

Victoria Muñoz Tamayo - Bibliotecaria Hemeroteca
Facultad de Filosofía y Humanidades - Universidad de Chile
Ignacio Carrera Pinto 1025. Ñuñoa -Santiago. Fono: 978 70 61
email: vmunoz@uchile.cl

De Leonora Reyes

En la misma senda….

Tristeza de que la crítica fundada en la destrucción del otro sea lo que prime a la hora de pronunciarse por la defensa de las culturas originarias que pueblan los suelos y praderas de nuestras tierras; suelos y praderas hurtados por otro, sin preguntar…

Tristeza porque aun con todo el optimismo del mundo, ese optimismo que vuela y se multiplica cuando compartimos nuestra actividades pedagógicas o investigacionales con otros, nos haga ahora mirar hacia abajo y derramar una lágrima por lo no logrado, por lo no comprendido, por lo que se siente como una derrota

Es que suena tan lejano el momento en que todos nos demos cuenta de que la real y verdadera crítica, es el pensamiento y práctica que se funda en la creatividad, en la complicidad que da la amistad, en la permanente construcción de proyectos nuevos, conjuntos que conduzcan a transformar lo que no nos gusta

Un minuto de silencio interno por todos nosotros

Un minuto de silencio por todos aquellos que no están, y que no están por que precisamente quisieron construir una sociedad fundada en la amistad, la complicidad y la creatividad

Un minuto de silencio por los que no están, y que no están por que fueron destruidos por un otro, un otro que simplemente determinó, sin preguntar, autoritariamente, apuntando con el dedo, que ‘aquél’ no debía existir más en este mundo.

LRJ

De prof. Mauricio Folchi - Dpto. Cs. Históricas

Los bárbaros campean por la Facultad de Filosofía impunemente ¿Quien es el
responsable de esto? ¿Es el mismo responsable quien debe y puede ponerle
remedio?. Seamos honestos. Lo ocurrido se veía venir.
Creo que la responsabilidad debemos compartirla entre todos: funcionarios,
bibliotecarios, profesores, autoridades, estudiantes, carabineros, etc. Todos
debimos haber hecho “algo” (o algo más) que no hicimos oportunamente, para
impedir que el desgobierno llegase a este extremo. Ojalá que este golpe nos
sirva para construir un nuevo consenso: las manifestaciones de cualquier signo
deben tener un límite. Una Universidad en la que los libros se queman, por la
razón (o sinrazón) que sea, no es una Universidad. Entiendo que esto es
indiscutible. Pero este no es el problema. El problema es que el límite de lo
legítimo o aceptable fue rebasado mucho antes del martes 28 de noviembre. El
problema no nace con la quema de libros. Con la quema de libros el problema
termina (o, por lo menos, cabe la posibilidad de que así sea).

Mauricio Folchi

Daniel Cerpa

He recibido la muy mala noticia de la quema de alrededor de 1200 ejemplares de nuestra flamante nueva biblioteca, abierta sólo hace algunos días, inaugurada con toda la pompa, agregando nueva tecnología a la ya arcaica forma de prestamos que poseíamos. El horror me inundó, ¿cómo alguien puede llevar a cabo tan descabellado acto? Más aun, cuando el esfuerzo está a la vista, una biblioteca que se demoró varios años en ser construida. Personalmente no pude acceder a muchos de los libros por que el material estaba guardado en algún punto de Santiago. Una biblioteca que significó muchos malos ratos a nosotros "la comunidad" a pesar que iba a demorar poco tiempo y significó a la larga que accediéramos a otras bibliotecas, a otras universidades para consultar el material que requeríamos. Pero eso ahora no vale la pena nombrarlo, como abusar de las circunstancias terribles que nos aquejan para referirnos a esta demora, como usar este hecho que le recuerda a la comunidad que los problemas vienen de antes y que no son sólo efectos de la violencia, si no que nos vemos sujetos a problemas hace años. Para el caso esos libros no los podré ver más por que yacen carbonizadas por una protesta iniciada por sujetos que han sido tachados de bárbaros, ágrafos y otros epítetos más.

No es de extrañar que uno de los primeros en levantar el dedo haya sido el "académico" Matus, en un correo masiva que me llegó, quien ha tomado como su plataforma el atacar a estos grupos, que durante su gestión de director de asuntos estudiantiles no haya hecho más que atacar a todo grupo que planteara la dignidad y la cordura, no cumpliendo con sus funciones como director. Me molesta que sea él quien se levante una vez más, en la medida que no ha prestado apoyo a las iniciativas estudiantiles más que desde su escritorio, o sea, no haciendo nada, pero luego llenándose la boca de haber ayudado. Resulta hilarante que este "académico" justifique los actos de violencia en los que él participó, sobre la base de un contexto histórico determinado, y ahora ataque la violencia en sí, a pesar de las muestras constantes que la violencia es una problemática instalada, pero no por una "minoría dictatorial" si no por profundas contradicciones que se manifiestan en cada una de las situaciones en la que nos vemos envuelto, y no faltarán aquellos que quieran simplificar todo, y colgarse de tan deleznable hecho, generalizando y anatematizando a todo el movimiento popular chileno que en la actualidad lucha por sus reivindicaciones sociales; habrá muchos que hablaran de causas perdidas, de grupos radicales, o incluso, como ya ha salido en algunos matutinos, lisa y llanamente que "todos" estos grupo son terrorista.

Sin mencionar a ese grupo, que amparados por las políticas de un personaje siniestro como Matus, achacarán toda la responsabilidad a las instancias de representación de los estudiantes, quienes, dicen, avalarían estos actos de violencia, aprovechando la coyuntura para poder desarticular una forma de representación que tanto nos ha costado construir luego de un proceso serio e informado, donde el estudiantado en pleno se manifestó, que anuló las prácticas irregulares que conllevaba la estructura de centro de estudiantes. No es necesario que en esta misiva recordemos el problema de arqueo de caja que hubo con el último centro de estudiante, dirigido por un personaje que ni siquiera vale la pena mencionar, que ayudó o apuró el cambio de estructura.

Como ven, este hecho dará para mucho, saltarán los neuróticos de siempre, surgirán las propuestas de acciones "en contra" de todo aquel que plantee una forma de lucha fuera de los cánones institucionales, y no faltará el académico irresponsable que llamará a los estudiantes, como ya una vez lo hizo, a exponerse en sus personas en una acción directa patética y peligrosa, que no mide las consecuencias que tendrá en quienes participen de ella. Con todo habrá muchas vociferaciones, alegatos y propuesta de soluciones, pero ninguna de ellas se plantea de manera correcta en el conflicto.

Lo primero que es necesario decir es, una vez más, que esta acción supera todas las posibilidades de comprensión, es efectivamente un ataque absurdo y extremo a nuestra calidad académica, a nuestro patrimonio, y por lo mismo debe ser repudiado en todas sus formas, aquel grupo atacó a una unidad académica que por su cualidad, forma justamente a aquellos estudiantes que están preocupados intelectualmente sobre las problemáticas del chile actual, que busca construir el relato sobre nuestro pasado para develar su sustrato real, en esta facultad se forman aquellos que más allá de buscar un ascenso en su calidad de vida por medio de la obtención de un título que les entregue grandes dividendos, están comprometidos (en lo general) con las desigualdades existentes en un país como el nuestro, en las injusticias expresadas por cada una de las causas sociales, o por lo menos así debería ser por nuestra composición interna.

Pero es preocupante, a pesar de lo antes dicho, que la comunidad no expresa su interés abiertamente por estos temas, sino todo lo contrario, es reacio a cualquier forma de participación alternativa, desconfía de todos los grupos sociales ajenos a su calidad de intelectualidad progresista, y en los hechos, da la espalda a los movimiento sociales, quedándose sólo en la realización de uno que otro seminario donde se revisan los problemas de tal o cual grupo. Como ejemplo tenemos la situación generada por el movimiento iniciado por los estudiantes secundarios, que tuvo escaso o nulo apoyo en nuestra comunidad, y es más, cuando éstos vinieron a solicitar el apoyo mientras eran perseguidos por las fuerzas policiales, la antigua decana les abrió una puerta para que ingresaran al campus, y los compelía a que salieran por la otra, donde eran esperado por el carro policial que los llevó (gratuitamente como pedían en sus reivindicaciones) al cuartel policial más cercano. Ejemplos hay muchos, excepciones pocas.

Por otro lado, cuando ocurren estos hecho sólo ahí se habla, de nuevo, de la comunidad universitaria, se apela a ésta en las situaciones límites, peor aún, se le llama o convoca cuando un interesado necesita obtener algo concreto y especifico, y no se cultiva a diario, propendiendo al desarrollo de relaciones armónicas, participación horizontal y construcción de propuestas en conjunto. Para mí es claro que en la medida que exista una comunidad activa al interior de la facultad, del campus y la universidad situaciones como estas podrían evitarse, pero lo más importante, es que efectivamente se construya esta comunidad, independiente de la coyuntura, como una tarea permanente y activa de cada uno de los sectores. Los llamados irresponsables, voluntaristas y coyunturales se agotan una vez solucionado aquello para lo que se convocó, en cambio una red solidaria y comprometida perdura a pesar del tiempo, y se hace cada vez más firme en la medida que todos contribuyamos a ella.

El problema de la violencia no es nuevo en la facultad, y cada vez que existe un exceso, de las fuerzas represivas o de los manifestantes, volvemos a conversar del tema, lo grave es que sólo se conversa a vox populi en esas circunstancias, no existe una reflexión profunda que ayude a comprender el fenómeno, y menos aun, una solución construida por la comunidad que no implique la utilización de más violencia. Más aun, existe una incomprensión tremenda de aquellos que la ejercen, prefiriendo para ellos epítetos y anatemas en vez de un análisis global y contextual. Lo que digo ahora no es un absurdo pensando a quienes va dirigida ésta, o sea, a intelectuales, humanistas y cientistas sociales, que se dedican a realizar este tipo de labor, pero que no ven una posibilidad de comprensión de los fenómenos coetáneos, es mejor evadirse en las abstracciones metafísicas que en los procesos concretos que nos rodean, es más neutral analizar la violencia durante periodos lejanos de la historia nacional e internacional en vez de construir categorías y propuestas sobre lo que nos rodea.

Las soluciones a este problema es necesario que las empecemos a construir, entre todos y de largo plazo, y evitemos los llamados irresponsables que sólo ponen en riesgo al estudiantado, no se dejen convencer por aquellos que tienen su plataforma en la universidad basado en prácticas contra los movimientos sociales, como el señor Matus que con la excusa de la democracia quiere construir poderes fácticos que atenten contra la dignidad, que en nada ayuda y sólo sirve para generar más animadversión, y sobre todo, construyamos una comunidad activa que no sólo responda a estas situaciones, si no que se comprometa, que mucho falta de eso, en la defensa de nuestra universidad, de la educación pública, de la calidad de enseñanza, de la situación de los trabajadores de la universidad, que sea solidaria, comprensiva y analítica, que proponga en vez de reaccionar, que construya y no sea sólo el grito neurótico, en buenas cuentas, que recuperemos la universidad para los intereses superiores en los que fue concebida, una universidad al servicio del pueblo de Chile.

Daniel Cerpa Gaete.
Estudiante de Magister en Historia de Chile.

De Jueza Karen Atala

Alejandra: Comparto y siento el dolor de esta salvaje acción. ¿Por qué hemos llegado a estos extremos de no diálogo? ¿De sentirse ciertos grupos excluidos? Como sociedad estamos fallando. Desde mi dolor, simplemente como protesta he difundido este correo a las juezas y jueces de la reforma Procesal Penal y a los de Familia.

Karen Atala Riffo
Jueza Titular
14º Juzgado de Garantía de Santiago
Fono: 5873100

De Fernando Franulic

Una quema de libros frente a la Facultad de FILOSOFIA
y de HUMANIDADES...... Una triste imagen de esta
sociedad MISERABLE, del fracaso de esta educación
universitaria, de la decadencia y de la maldad......
Yo me pregunto ¿cómo obtuvieron los encapuchados las
colecciones HISTORICAS de la biblioteca de FILOSOFIA
y HUMANIDADES?...... Pero no lloremos por las
humanidades y los humanistas, lloremos por ellos, que
creen que en dicha insensatez hay una subjetividad
rebelde..... Hay que sentir tristeza por esta
sociedad, por este momento histórico

Atte.
Franulic

Koto

Estos son los mismos que despues lloraran porque cuando queman micros, porke estas son la movilizacion del proletariado, que cuando se agarren a tunazos le puede llegar un balazo a un "inocente", que cuando tiran piedras le afecta a la señora de la esquina, y asi siempre que hay violencia de cualquier weon hacia el estado, hay un "pero".

Si, mala la wea de los libros, que lata. Ya ¿y? Ahora que quieran meter la wea de que poco menos los weones la hicieron para que la pobree gente desamparada de la humilde universidad de chile no tuviera acceso a tan uutiles textos historicos y bla bla.....saaaaaaaaaaaaalten

Es sorprendente que realmente haya pelotudos que crean que "condenando" el hecho se estan poniendo en una especie de "posicion" contraria a lo que ocurrio, como si la quema de libros fuera parte de una estrategia y aceptarla o no definiera posiciones en la lucha.

Esta bien que la prensa burguesa lo recalque, pero aqui deberia ponerse con grandes letras lo primero, la situacion de los peñis. Y de ahi criticar que lo que paso fue un cagazo.

Declaración del Senado Universitario en torno a la quema de libros

UNIVERSIDAD DE CHILE
Senado Universitario

A la comunidad universitaria

En nuestra calidad de órgano normativo superior, transversal y representativo de los tres estamentos, nos hemos reunido de forma extraordinaria en el día de hoy y, frente a lo sucedido en el Campus “Juan Gómez Millas” el martes 28 de noviembre, hemos acordado por unanimidad repudiar con la mayor energía:

1. El ingreso de personas que esconden su identidad a los recintos universitarios.

2. El robo y la quema de libros, paradigma histórico del intento de aplastar la razón con la violencia.

El señor Rector ha dispuesto un sumario administrativo e interpuesto una querella criminal contra quienes resulten responsables de estos hechos. Llamamos a la comunidad a apoyar estos procedimientos. Es nuestro privilegio y nuestra obligación mantener vigentes los valores y principios que han caracterizado nuestra convivencia más que centenaria y que recoge nuestro nuevo estatuto orgánico.

El maltrato y la violencia son la negación del pluralismo que nos identifica. El patrimonio de la Universidad de Chile pertenece a todas las chilenas y chilenos.

Senado Universitario
Santiago, 30 de Noviembre de 2006

De prof. Alejandra Araya - Dpto. Cs. Históricas








A todas y todos,

Es necesario difundir estas imágenes y estas primeras impresiones de nuestra colega y amiga Claudia Zapata. A la perplejidad de ese primer momento, se suma inmediatamente el horror y la ira, la desolación y ... qué decir, qué hacer. Lo que no podemos hacer es no reaccionar, es no sentirnos interpelados éticamente a decir ya basta! Y también a interpelar por todos los medios posibles, menos los de ellos, a la sociedad entera no sólo sobre la atrocidad de los sucedido, si no que a mirar sobre lo que nos está pasando y sobre lo que debemos hacer como mujeres y hombres comprometidos con humanizar día a día nuestra existencia. Explicar al que no sabe, mostrar al que no ve, mirarse a uno mismo, el cuidado de nosotros, del otro, de uno mismo, que otros vean en nosotros lo que no podemos ver. Muchas imágenes se vuelcan como torbellino que no se detiene, facismo parece reunirlo todo. Pero es más que eso, es ausencia de ética radical, esa que hace que jamás dejemos de ver en el otro a un otro, ética radical esa que hace que valoremos no sólo libros como expresión de nuestro saber vivir como humanos, del saber hacer, de tener algo que defender como un saber hacer. ¿Esos que queman libros, qué saben hacer? ¿Saben encontrar en aquellos, a los cuales apelan para en su nombre hacer lo que hacen, lo que efectivamente quieren? ¿Quién y en nombre de quién puede arrogarse el saber lo que debemos hacer, lo que debemos decir, lo que debemos pensar, lo que debemos sentir? Soy libre, estoy viva, no tengo miedo, siento y lo siento.

AA

De prof. Ana María Tapia Adler - Centro de Estudios Judaicos

En un libro de sabiduría muy antiguo, lei que "De todo mal puede extraerse un bien" (Zohar). La tuya es una buena medida... y hay que implementarla, pero tengamos claro que nada reparará el daño realizado porque esos libros eran valiosos tanto en si mismos cuanto también porque quienes fueron sus anteriores dueños, quienes al donarlos a nuestra Universidad lo hicieron pensando en que estarían protegidos y servirían de alimento al espíritu de generaciones posteriores.
En cierta medida, a cada uno de nosotros nos recae algo de culpa: hemos sido espectadores de una situación que salió de control, hubo permisividad y a veces incluso apoyo tanto estudiantil como de los otros estamentos no en el sentido de "participar a favor de" sino en el de "callar", en el de no actuar en sentido contrario.
He estado leyendo las opiniones vertidas en el blog y por supuesto estamos todos consternados. Me pregunto ¿servirá este grado de consternación para impulsarnos a la unión y defensa de nuestra Facultad? Hay autoridades que piensan que no podrían ser alumnos. La pregunta es ¿y por qué no? ¿Acaso no ha quedado demostrado que hay algunos que si participan en estos hechos de violencia y que están conscientes de que lo que hacen es contrario a toda norma de convivencia?. De estar convencidos de que es una buena forma de actuar no esconderían sus rostros, actuarían a rostro descubierto. ¿Hay lumpen?, Si, tambien es verdad. Pero el lumpen, al igual que los alumnos violentistas actuan porque "les dejamos hacer".
Por otra parte, el Prof. Mario Matus escribe "esperemos haber llegado al fondo". Es decir, ya no podemos caer mas bajo. ¡Dios lo escuche!. Pienso que es optimista porque creo que siempre puede haber un "mas abajo aún". Y que eso ocurra, dependerá de ahora en adelante, de nosotros, la verdadera "comunidad universitaria".
Ana María Tapia-Adler

De Eduardo

Eduardo dijo...
Es hora de pronunciarse acerca de los actos perpetrados por los simios encapuchados, que a la usanza del fascismo y el nazismo han atentado no sólo contra la universidad, sino que también contra toda la comunidad universitaria. Hace un par de mese nos escandalizamos por el cierre de una puerta sin consultar a los estamentos, yo me opuse al cierre, pero nunca he apoyado a este grupo de ominidos encapuchados. Qué dirán todos aquellos que defienden el accionar de estas "personas", será que por fin ahora se pronunciarán en contra de ellos. Esperaría el llamado a una asamblea, pero dudo que así suceda, espero que quines controlan el CGR no abalen estas prácticas criminales.

ante la quema de libros

en una quema de libros hecha en una Facultad de Filosofía y Humanidades, por grupos de desconocidos que son desconocidos sólo para no enfrentarse a propias acciones, sólo queda parafrasear la frase famosa, como ya lo hizo un poeta chileno ante la dictadura militar: porque saben lo que hacen, no los perdones, Padre.
Azun Candina.

DECLARACIÓN PUBLICA FUNCIONARIOS BIBLIOTECA CENTRAL FACULTAD DE FILOSOFÍA

Frente a los hechos ocurridos el día de ayer, 28 de noviembre, en el marco de una protesta en “defensa del pueblo Mapuche” donde se hicieron barricadas con aproximadamente 1.200 libros robados desde bodegas de la Facultad, pertenecientes al patrimonio bibliográfico de la misma, el personal de la Biblioteca Central desea expresar lo siguiente:

- Luego de casi dos años de espera por tener una de las bibliotecas universitarias más modernas de América Latina, el día 25 de octubre inauguramos con orgullo nuestra nueva Biblioteca Central. Esta espera no fue fácil, ni para el personal de la biblioteca que vio por largo tiempo alteradas sus funciones habituales, dando servicio con los mínimos recursos disponibles, ni tampoco para quienes hacen uso de los servicios de biblioteca.

- Desde la fecha de inauguración hemos puesto todo nuestro empeño, experiencia y dedicación para que estas nuevas dependencias y nuevas tecnologías hagan de nuestra biblioteca un lugar donde alumnos y académicos se sientan valorados en su calidad de estudiantes e investigadores.

- Sentimos que este proyecto es parte de una reformulación y revaloración de la importancia y trascendencia de las Humanidades dentro de la Universidad y para el desarrollo cultural del país.

- Por todo lo anterior, como personal de la Biblioteca Central, queremos dar a conocer nuestro más absoluto repudio y sentimiento de profunda tristeza ante los hechos ocurridos el día de ayer.

- Queremos hacer, además, un urgente llamado a los estudiantes de nuestra Facultad y del Campus Juan Gómez Millas, a no seguir avalando a quienes con una excusa política atentan contra el patrimonio cultural que tanto nos ha costado construir y que sin duda contribuye al crecimiento de la calidad de la educación superior.

- Estas “actividades políticas” durante años no solo han atentado contra bienes materiales, si no que además, contra la seguridad de funcionarios que por décadas hemos dado nuestro trabajo a la Facultad y que nos encontramos en permanente riesgo ante la escalada de violencia que estas manifestaciones han ido adquiriendo. El hecho de realizar manifestaciones luego de las 18.00 horas (como ha sido la tónica de las últimas protestas) no aminora el problema, por el contrario, nos hace estar más desvalidos sobre todo pensando en que son pocos los funcionarios quienes tienen que cumplir turnos de trabajo, dando servicios, luego de esa hora.

- Reiteramos nuestro repudio ante los hechos acontecidos y esperamos que las investigaciones en curso logren dar con los responsables de esta violación de dependencias, robo y quema de libros, que nos hacen recordar los más oscuros episodios de nuestra historia reciente. Esperamos que los responsables reciban las sanciones correspondientes al daño causado.

Atte.

FUNCIONARIOS BIBLIOTECA CENTRAL

Santiago, 29 de noviembre de 2006

Esos viejos libros, por Mauricio Fuenzalida prof. dpto. Lingüística

Realmente la noticia es muy triste.
Recuerdo mis años de estudiante, cuando terminaba la carrera de literatura, y la facultad bajaba por primer año a macul.
Si nos hubiéramos quedado en la reina, está claro, nada de esto hubiera pasado. En aquellos cerros adonde nunca llegaban los pacos, así la calle estuviera cortada una hora.
El estudiante vivía sus momentos de fantasía tomándose la avenida larraín, a un costado de la academia de guerra, desde donde se dirigen los golpes de estado en este país. Los centinelas miraban con escasa curiosidad, perdidos a la distancia, entre los queltehues.
Si nos hubiésemos quedado en la reina, seguiríamos mirando los atardeceres y los aviones aterrizando en el aeródromo de tobalaba. Tendríamos totem aún. Pero así es el progreso de las mayorías.
Voté en contra.

Entonces una de las cosas que más me inquietaba era la literatura chilena. La leía afanosamente y recorría las viejas librerías reconstruyendo la estela de nascimentos y zigzag y orbes, colección la honda y demases. Hasta la crítica me interesaba en mi arqueología: latcham, montenegro.
Era inevitable que un buen día me interesara el siempre despreciado movimiento criollista.
Despreciado en primer término por varios compañeros ensoberbecidos que presumían (y aun presumen, algunos) de poetas. Dudo que hubieran pasado nunca de una primera lectura. ¿Ignorancia? Es un concepto que se puede discutir.

Tras las dificultades iniciales pude disfrutar páginas hermosas en latorre, o en durand.
No fueron escritores considerados en mis fugaces ramos de literatura chilena, sino como un contexto para otras materias Parecían parte de una tradición ya sumergida.

En muchas ocasiones tocaba sacar un libro de la biblioteca para algún ramo y estaba firmado por mariano latorre. Muchas veces dedicado. O bien se lo habían dedicado a él.
Era algo especial.
Se sentía algo de ese hay tierras que uno quisiera estrechar contra su corazón. Estaban allí esos personajes, los que se van.

Como sacar un libro de la colección Ricardo Latcham. Eso fue lo bueno de llegar a macul. Que la colección de Latcham quedó a la vista. Uno podía pasearse por las vitrinas mirando una colección con literatura ordenada por cada uno de los países latinoamericanos. Llenos de novelas y libros de cuentos de las décadas de los 30, de los 40, de los 50. Esa literatura difícil de encontrar –solo en la central de la chile se podía encontrar volúmenes parecidos-: la escuela de Guayaquil, por ejemplo. O literaturas centroamericanas, caribeñas, escasas en otras colecciones.

Sé bien que entre los que de mi generación salían a la calle, esos libros hubieran sido robados, no quemados. Es decir, habrían seguido con vida.
Seguramente hubieran llegado a san diego o al persa, así como a menudo llegan libros de nuestra universidad. Otra manera muy distinta de llegar a la calle. Con vida.

La biblioteca de don Óscar Godoy Reyes también fue robada, al fallecer a los ochentitantos y mientras su cadáver se podría por una semana en su casa de calle Arica 3539. Bibliotecario del INBA y profesor de castellano, recordaba lleno de cariño a su profesor del peda don Mariano (así era como lo llamaba), que entre otras materias le había hecho clase del Quijote.
No sé cómo, hasta se había conseguido un busto de don Mariano, que solía estar sobre el televisor. También a su perro le puso mariano. Aunque es verdad que primero se llamó pablo neruda y después terminó llamándose ven.
Con veneración exclamó ¡Una solapa de Mariano Latorre! cuando le regalé Regresó la sirena, una separata mugrienta de Las uvas y el viento de Neruda que estaba en la casa de mis padres, con palabras de Latorre, en la que con propiedad se llamará solapa.

Don Mariano, uno de nuestros primeros premios nacionales. Don Óscar decía que todos los primeros premios nacionales eran muy recomendables de leer.
Mapu se llama uno de sus libros, si no me equivoco (no confirmaré las citas eruditas, disculpen la falta de ánimo y recursos, donde creo recordar relatos indigenistas, es decir, de opresión). ¿O era en Tierra de mallines?
Latorre se preguntaba por qué en Chile no había surgido una tradición de literatura indigenista importante. Y esbozaba una respuesta.
Bueno, nada de eso está definitivamente quemado, así que se puede consultar en sus memorias y otras confidencias. Así tal vez, felizmente, se podría evitar otro acto de ignorancia.

A veces encuentro un libro de don Oscar en San Diego.

¿Será que la violencia se apareja con la ignorancia? Matar a un judío, esa idea, así en abstracto, creo que no estará en el horizonte de alguien que haya aprendido algo de hebreo o de su cultura. Matar a un palestino tampoco será idea de alguien que haya conocido su lengua, o su cultura (¿No habrán quemado alguna gramática mapuche, también? Tal vez varias).
Tirarle una piedra a un paco. Bueno ¿y después de haber leído Chicago chico?
Hay estereotipos. ¿Ignorancia?

Es verdad que a los 17 yo andaba pensando en quemar el archivo nacional, valga la autocrítica. Claro, pero si solo dejan entrar desde los 18 y hay que ser investigador más encima.

Si se hiciera un acto de desagravio, yo iría para leer al público presente El Finadito o bien el primer relato de la Isla de los Pájaros, de don Mariano. No son nada breves, pero son buena literatura, a mi parecer. Aunque sus libros nunca se hayan puesto de moda.

Dice un profesor, al que considero mi amigo, que la universidad no es ni más ni menos que el resto de la sociedad. Es exactamente igual a ella. Contiene todos sus vicios y virtudes. Así es sin duda. No hay nada de ideal en ella. Se constata a diario.

Bueno, Mario. De los años ochenta, te recuerdo como uno de los dirigentes estudiantiles decentes. Que fueron pocos.
Todo mi respeto y un saludo, a la distancia.

Mauricio Fuenzalida
Departamento de Lingüística

Respondemos donando libros

Para el gran acto del jueves a mediodía en el ágora, se mostrarán los libros que donemos, cuya recepción estará centralizada en el Dpto. de Filosofía, oficina 7, en el Centro de Estudios de Ética Aplicada y a cargo de las profesoras Pamela Chávez y Alejandra Reyes. Las donaciones comenzarán a ser recibidas entre mártes y miercoles de la próxima semana. Se convoca a todos los que estén en condiciones de responder a la barbarie con decencia. Seremos dignos con los premios nacionales que nos donaron -en tanto Universidad de toda la nación chilena- sus colecciones patrimoniales. Se hará un listado de títulos y donantes y cumpliremos con el rol que nos ha encomendado el país.

El acto se halla en pleno proceso de organización. Todos los que deseen hacer llegar alguna contribución -musical, mensajes de apoyo, lecturas edificantes, etc- pueden comunicarse con la prof. Celia Cussen, Directora de Extensión, que junto a la prof. Pamela Chávez, coordinan toda la actividad. Se reciben sugerencias, que serán organizadas lo mejor posible, para que la gran mayoría pueda expresarse de algún modo.

Este acto ha nacido de propuestas espontáneas de estudiantes y académicos de la Facultad y se hará incorporando también a funcionarios -especialmente a nuestro personal de Biblioteca, a los que debemos especialmente subir el ánimo- y a todos los que deseen participar.

A organizarse y a tomarnos el Ágora

De Antonio Toledo Hermosilla, alumno de Magister en Historia

Mi nombre es Antonio Toledo Hermosilla y soy alumno del programa de Magister en Historia, y ese día martes tenía clases de Metodología con el profesor Guillermo Bravo y nos tocó presenciar los preámbulos de la protesta. Sin hablar por mis demás compañeros, debo decir que la protesta en si la acepté y como observador la apoyé pero, debo agregar que, una vez enterado del desarrollo de esta, siento una profunda verguenza,me resisto a pensar y a creer que sean alumnos de nuestra Facultad, pienso que estos jóvenes deben sentir nuestro llamado, yo a igual que ellos estuve en barricadas en el '83 pero, jamás se nos habría ocurrido quemar siquiera alguna dependencias de nuestra universidad, el camino lo están torciendo y terminará torcido, de esta forma su causa será olvidada por la fuerza de sus torpezas y los culpables como siempre al fondo, al anonimato.

La comunidad espontáneamente prepara gran acto en Agora para jueves

Estimadas/os:

Estamos planeando para este jueves en la tarde o a mediodía una donación de libros por cada una/o de nosotras/os. Hablamos con Bernardo Subercaseaux de eso, y los académicos tienen la misma idea. Me gustaría saber si están de acuerdo con eso: los libros no se acaban. Tiene que ser un acto amplio, en que los alumnos de pregrado se vinculen con eso. Eso. Hablemos.

P.

De Carla Rivera Aravena

El día 30/11/06, Carla Andrea Rivera Aravena escribió:

Definitivamente los actos recien pasados dejan una onda huella de dolor y
consternación en todos aquellos que de distintas formas nos sentimos unidos
tanto a la Facultad como a la Universidad, y a la campaña que ha dado por
establecer un espacio abierto, pluralista y de tolerancia. Pero al igual que
Javiera, comparto la idea de que todo tiene un límite, y ese límite debe ser
también responsabilidad de todos los que participamos de la universidad como
alumnos.

Por lo mismo me adhiero al reclamo de Javiera y les digo que desde ya
cuenten conmigo para lo que sea.
Carla Rivera A

De Javiera Ruiz Valdés

Para quienes no sepan:

El día martes 28 de noviembre, a las 18:00 horas, salieron una vez más los
encapuchados por las puertas de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la
Universidad de Chile a "protestar" por la liberación de los presos políticos
mapuches. Esta vez con una gran e indignante diferencia: en vez de neumáticos o tablas viejas, eligieron como elementos de la barricada tradicional nada más que 1200 libros que sustrajeron desde las colecciones de libros VIEJOS de la recientemente inaugurada biblioteca. En las fotos podrán ver las terribles consecuencias de este acto bestial.

Para todos:

¿Qué diablos está pasando? ¿En dónde estamos viviendo, qué sociedad estamos
creando o tolerando? Yo no me haré parte de esta inmundicia: llamo a todos
a dejar de tolerar actos de violencia en nombre de reivindicaciones
antiguamente populares, hoy obsoletas. Los llamo a participar en forma
activa en rechazo a la violencia, aquella que en los actos cotidianos, casi
inperceptibles, se está introduciendo en nuestras conductas: no más
insultos al chofer de la micro, no más prepotencia, no más bocinasos al chofer del
lado, no más atentados al otro... ¿es mucho pedir un poco más de amabilidad
en nuestra conducta?

Lo ocurrido en la Facultad se suma a los otros tantos hechos de violencia
que hemos visto ultimamente: violencia en los colegios, en las salas de
clase, en los estadios, en la familia, en la calle, en la TV, en el cine,
robos descarados a las arcas fiscales... etc. ¿Además hemos de terminar
matándonos entre nosotros mismos?

Sin pretender comparar una quema de libros con los hechos descritos, creo
que esta puede ser una buena ocasión para pensar nuestra sociedad desde lo
que nosotros mismos estamos tolerando o reproduciendo. La violencia no es
normal, no puede ser algo a lo que nos acostumbremos.

Llamo a la comunidad estudiantil, académica y a todos a quienes les
interese, repudiar ACTIVAMENTE todos los actos de violencia cotidiana, pero
especialmente el acto de bestialidad y delincuencia ocurrido en nuestra
facultad: no más tolerancia a la "dictadura de las minorías", al monopolio
político de unos cuantos, a la hegemonía de saberes anclados en un pasado
que sólo sirve para justificar actos de violencia, delincuencia y
bestialidad. No queremos más héroes metafísicos!!!! La lucha es aquí y
ahora, no contra un enemigo imaginario (llámese capitalismo...).

SIMIOS: ¡¡¡¡¡¡¡¡¡A LA SELVA!!!!!!!!

ESTO YA ES EL COLMO. YO NO LO VOY A TOLERAR.

Javiera Ruiz Valdés
08- 9057125